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“¿Por qué todos pasamos la mayor parte de nuestros años soñando con un amor de película?”,una  pregunta curiosa que dañaba mi retina mientras la leía. Claramente, esta lejana compañera, autora del mensaje, mostraba una aparente modorra y desesperanza ante lo que le vaticinaba el horóscopo del amor para ella.Cada vez son menos los locos que seguimos en búsqueda de una respuesta para las inmensas inseguridades que colman ese pedazo de carne rostizado y cuarteado que aún algunos nos atrevemos a llamar corazón.

 Mas aún hoy, tras varias historias de amores imposibles, decepciones, desengaños, discusiones inútiles, sufrimiento inmerecido… en los últimos días, esta pregunta inicial parece tener cada vez más lógica y rebota con más fuerza en mi cabeza. ¿Qué nos pasa?

 ¿Por qué cuando sabes que tienes la razón, sigues insitiendo para conversar con ella? ¿Por qué si sabes que no va a cambiar de un día para el otro o que definitivamente no cambiara, te esmeras en echarle en cara todos sus defectos? ¿Por qué si te dicen que ese amor no durará para siempre, tu te esmeras en pensar que nombres podriais ponerles a vuestros hijos?. ¿Por qué si sabes que tienes una sola oportunidad  para recuperarla de una vez y para siempre, te esmeras en aprovecharla una y otra vez? ¿Por qué volver a sentir miedo? ¿Por qué sufrir más? ¿Para que perdonar?

Una hipótesis también ronda mi cabeza. Somos animales, somos defectuosos, somos imperfectos, somos inmaduros, somos estúpidos. Bueno algunos más que otros, como los que utilizan a los demás como simples objetos. Somos también seres primitivos, con el sexo descubierto. Seres humanos, pero también seres soñadores, seres que albergan esperanza, seres que más allá de cualquier otro defecto, pueden hacer increíblemente feliz a los demás aunque sea por unas horas, unos días, unos meses, unos años, o quizás para toda la vida. Esa felicidad que podría ser muy bien sinónimo de vivir.

No importa, si es que ya encuentras esa felicidad contigo mismo. Pero es difícil. Cuando precisas consuelo y ese dolor a la altura del ombligo te indica la necesidad de volver a anudar el cordón que ella ha obligado a cortar…incluso disfrazados de bromas los reproches duelen.

Suspiro, suspiro siempre. Desde que me miré en tus ojos me han matado estos profundos suspiros. Suspiro y con dificultad domino mi ardor y todo cuanto hago, leo o escribo…con razón me atormenta si no se me concede lo que sin pausa anhelo. De la pesadilla que me asalta no se donde esconderme. Toda la noche me da vueltas y me sacude al borde de la cama. Temo que el corazón se me funda si esto sigue.

Creía saber tanto y del amor…y en cambio sé tan poco! no puedo abstenerme de amar a quien no me da beneficios…soy un completo idiota! Me quitó el corazón se fue y no me dejó más que dolor y un trozo de corazón anhelante

Tal ve todo se deba a que ya no creemos en el infierno, o a que todos nos prometieron un paraiso en la tierra y lo que al final hemos conseguido no merece ser comparado con él. Tal vez alguien nos la ha jugado.

Cadáveres de botellas que exigen ser barridas con el pie flotan junto a mí en una putrefacta atmósfera de tristeza, como el protagonista de Dagón de Lovecraft temo dejar de existir cuando llegue la noche, pero no será un monstruo marino quien aceche tras mi puerta, sinó uno más terrible: el dolor.

Y al estirar el cuello y mirar el cielo…vi que ese cielo se desvanecia…cierro puertas y ventanas para que no entre el dolor, pero es demasiado tarde, ya se ha quedado a vivir conmigo.

TU ERAS PARTE DE MI

Yo lo maté. Tuve que hacerlo después de años de recibir su afecto desinteresado. Siempre me habia reido de la gente que se esforzaba por prolongar la vida de su mascota, pero ahora, la entiendo.

Cuando tenia poco más de dieciocho años y me sentía solo y lleno de dudas por mi incapacidad de interesarme por nadie, me impresionó la armonía de una familia conocida. Gran parte de la alegria que les rodeaba giraba en torno a una distraida e incansable gata de raza doméstica a la que llamaban Ágatha.

Cuando ésta tuvo una camada de seis cachorros, pedí uno, con la esperanza de que el animal me traspasara algo de la felicidad de la que disfrutaban mis amigos. Di al cachorro el nombre de Cantinflas por sus bigotes alargados. Mi Cantinflas, macho, era de color marrón chocolate y tenia el pelo ligeramente ondulado. Los rayos de sol le daban reflejos rojo-plateados. Era precioso.

No puedo decir si Cantinflas tuvo sobre mi un efecto calmante o me hizo más sociable. Pero el hecho es que, a las pocas semanas de tenerlo conmigo, me sentí menos solo.

Cantinflas se convirtió en un gato excepcional. Le gustaba la gente y respondía a cada gesto, tono de voz e incluso movimientos. algo peculiar en un felino.Cuando iba a buscar algo en la nevera o me disponia a salir, él se levantaba. Si mi intención era hacer cualquier cosa dentro de la casa, se quedaba echado ¿Cómo adivinaba lo que iba a hacer? Si fruncía el ceño o hablabla con deje de preocupación se escabullía. Cuando no acertaba a descubrir mi humor su cara mostraba preocupación.

Le encantaba jugar. Yo formaba un arco con los brazos. a través del cual él tenía que pasar para llegar rápidamente a su comida y enseguida aprendió a saltar a través de él. Nunca, -ni antes ni después de conocerlo- habia tenido alguien tanta confianza en mí. El afecto incondicional que Cantinflas sentía por mi era puro y desinteresado.

Las distintas anécdotas de su vida no reflejan fielmente el papel que tuvo en la mía. Mi existencia fue más rica gracias a él. Siempre tuve a un amigo a quien abrazar y a quien contar mis secretos.

Fue muy activo durante los casi quince años de su existencia, corría tras de mi cuando yo lo hacia y se enganchaba a la pernera de mi pijama con ganas infinitas de jugar. Era todo un don Juan, desaparecía durante unos dias colándose por las terrazas furtivamente para encontrarse con la gata de la vecina, y volvía hecho un padrazo.

Hace un año se quedó sordo, no mostraba otros síntomas de vejez. Me adapté a su sordera y le comunicaba mis ordenes por señas. Un día las patas traseras se le pusieron rígidas, perdió el control de la vejiga, empezó a tener dificultad para caminar, yo lo ayudaba. Le diagnosticaron un tumor y su aspecto comenzó a ser alarmante. Mis amigos me decían: “vas a tener que sacrificarlo”.

Aquello me conmovió. No podría hacerlo. La idea de matarlo me ponia triste: ¿Quién, me preguntaba, puede decidir que ya no tiene derecho a vivir? ¿Matamos acaso a los ancianos y a los enfermos? Entonces, ¿por qué? por qué era Cantinflas diferente?

Mi madre pidió hora en el veterinario, éste le aplicó una inyección grande de pentotal sódico. la droga que se le suministra a los humanos antes de las operaciones. Yo me quedé a su lado, controlando los latidos de su corazón….hasta que se apagaron.

Me fui a casa con lágrimas en los ojos y gemí desesperadamente cuando al llegar a casa noté su ausencia. La muerte de Cantinflas dió rienda suelta a muchos sentimientos. No sabia exactamente por qué lloraba, pero si sabia que era lo importante; tal vez fuera por lo efímero y precioso de la amistad, del amor, de los lazos que nos unen, de la misma vida.

Al dia siguiente incineramos a Cantinflas, quise que lo hicieran envuelto en su manta de algodón…recuerdo su ultima imagen, la cabeza entre las patas delanteras, en su posición normal de dormir.

Incluso ahora. semanas después de su muerte todavia evito pisar el lugar, al lado de mi cama, donde Cantinflas solía dormir. Antes de acostarme, por la noche tengo que contener el impulso de salir a abrirle la puerta y me sorprendo al darme cuenta de que no está su plato de agua.

Me siento como aquel poeta que, a la muerte de su esposa dijo: “No es únicamente que me sienta solo sin ti…Ahora soy un mutilado porque tú eras parte de mí”.

 

 

AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS

 

Echo de menos tu modo de abrigarme el corazón. Estás presente,dibujo tu nombre en los cristales, en las portadas de los cuadernos, como un adolescente enamorado, lo acaricio, pero tus manos no me acarician, tus dedos no me tocan. De nuevo otoño, llenar el pecho de aire frio, dejar que el aire gélido acaricie mi piel…el mismo aire que te acaricia a ti…y lo envidio. Es curioso que cuando más te echo de menos es cuando más aprieta el frío. Ven, quédate a dormir, túmbate en mi cama y deshaz el hielo de mi almohada…dale calor a mi cama. Durante el frio invierno tus largas miradas servian para templar mi alma.

 

Cierro los ojos y sabemos que es navidad…percibo el penetrante olor a olores,sonidos y sutiles presencias del invierno…un frio que hiela los sentidos, el suelo helado brilla con blancura resplandeciente,en el cielo luna llena…Sólo sonrie al mar.La vida va poniendo trágicas trampas en mi camino, marcado por un tiempo que no ha cicatrizado aún.

 

No le encuentro un porqué, por más que pienso porqué me es tan dificil cerrar los ojos y soñar. No sé. Hay noches en las que lloro y sé porqué es. Quiero cambiarlo todo, pero es todo tan dificil. Me hundo en mis lagrimas, hasta que paro de pensar y cierro los ojos….Sonrisa azul torcida: cuando tu no estás es como el mar cuando no es azul.

 

Hay vida, pero la vida duele. Dejé que fluyera. Lo improvisado funciona mejor que lo planeado. Perdí la compostura y dejé las caretas…sucumbí a la noche.

 

Mi cuerpo una olla a presión a punto de explotar,…Alma…Corazón… todo lleno de de sentimientos, sazonados con algunas pizcas de dolor. Alcohol, flotando en el espacio y con las estrellas moviendose rápidamente hacia tu posición. Transformas el gélido invierno en una ardiente fiesta privada para dos. Al poco rato me susurras al oido.Luego sientes algo fuerte y vuelves a sentir. Te repletas de sudor pero te gusta. Escalofríos que recorren tu espalda y te hacen inexplicablemente feliz.

 

Dar sin pedir nada a cambio…despertar y ver que esa espalda no tiene tu cielo.

 

Me odio.

¿Sabes que cuando sonries el mundo entero sonrie contigo?…

Vuelvo a escribir, si no escribiera me sentiria como privado de la facultad de desahogarme,de comunicarme,perderia el sentido de la orientación… Cada entrada es un pedazo de vida, que un dia pierde,otro dia sufre,otro tiembla,otro escapa,otro añora,otro calla por pudor y el séptimo sonrie…pero corren tiempos en los que el septimo dia no se sonrie.

No puedo pensar en nada que no seas tu. No puedo pensar en un amor realmente exquisito sin pensar en ti. A veces divago…como si estuviese teniendo una charla mental contigo, tu haces que mi corazón lata, tu haces que brillen las estrellas…dame otra oportunidad y hagámos otro cielo estrellado!….pero no dejes que me estrelle…

Y dices que todo lo que debemos hacer es seguir caminando, y yo lo hago como un triste fantasma. Escuchar las estrellas, escuchar el corazón, es el mismo tipo de música…amigos, amantes y ahora rivales,noches calidas convertidas en gelidas noches de eclipses mentales. Las palabras pueden separar a las personas…el mimo puede ser un puente entre ellas, pero no puede ser…de nuevo imposibilidad de callar e imposiblidad de hablar…

Escucho esas canciones que me recuerdan a ti, la musica no me salvará de nada, excepto del silencio…perdí la oportunidad de volver a ser feliz y  las miserias y las desgracias van construyendo mi cartografia , la felicidad para mi es como una ola, condenada a fugarse eternamente de mi…quizás no esté hecho para ella.

Hora de dormir!…¿o soñar? De todos modos, cada hombre tiene necesidad de un proyecto, un horizonte y un anclaje. Simplemente, simplemente para sobrevivir. En el cielo, la luna ya no me sonrie, solo sonrie al mar.

Este año…las lagrimas de san lorenzo…serán las mías.

Verano agridulce

Las olas son el acordeón del verano…de un verano de grises y azules.  Otro verano más que marchará sin pena ni gloria y será evocado en los fríos días de invierno con si  bien pudo ser el mejor -o el peor; en todo caso, el más inolvidable- verano de mi vida.Y sin embargo aún espero el verano de mi vida…un locus amoenus bajo el cielo azul, de intenso sabor a salitre y bañado por el sol.

Mi corazón no logra ubicarse en el verano…y tal vez lo haga cuando sea tarde, cuando el aire comience a ser frio, en la madrugada del 22 de septiembre.

Tarde…como siempre.

Desierto de emociones

¡Ah, ven conmigo!
Haré para ti esa maravillosa burbuja, la luna,
Que flota eternamente y un día;
Te cantaré la canción anaranjada
De las probables estrellas;
Intentaré las plácidas estepas del sueño,
Hasta que encuentre la Flor Única
Lo que guardará (creo) tu pequeño corazón
Mientras la luna sale por el mar.

E. E. Cummings, X

Hay tristezas que no entienden de caricias…no de esas caricias…burbujeo bajo la superficie y subo a través de las capas de la indiferencia para tratar de cambiarme, tratar de endurecerme, he de comprender que no puedo cambiar las cosas, que no podré cambiar el mundo, vuelve NUNCA.

Quiero correr hasta encontrar el mar y quedarme a ver como la luna lo pinta todo de plata. Posar mis pies desnudos sobre la fria arena y dormir hasta que la marea suba y me lleve.

No respirar. No sentir.

¿Y aún quiero darte la luna?…pero tu no vienes conmigo.Un verano más: tengo miedo….la pregunta es…¿podré soportarlo esta vez? ¿podré soportarlo otra vez?

Sonreir, fingir….mientras siento que mi cuerpo suena como un sonajero cada vez que me muevo, son los trozos de un corazón que creia reparado, pero jamás fue cierto que el superglue arreglase corazones rotos….trozos helados en invierno y que han comenzado a derretirse con el calor, y los siento moverse dentro de mí….y cada trozo tiene su propio recuerdo, y cada trozo es dolor.

No los oyes? No los oyes cuando te miro? cuando te hablo? o cuando te sonrio?…¿no los oyes?

Un corazón que pese a pegarlo con superglue no se pudo arreglar, un corazón hecho pedazos, un corazón que jamás podrá estar completo, pues siempre faltará un trozo…ese que suspiré.

Y todo se hace dificil, cuesta arriba…un verano más….¿podré? me empaparé de sonidos de miel para calmar las heridas.

 

Hoy el cielo estaba manchado de rojos,azules y negros, eclipse de luna en Barcelona. Y quisiera todos los eclipses contigo.  Ningún paisaje tan perfecto como tu, tu en cualquier lado,  en cualquier lago,  no quiero perderte de vuelta, no quiero perderte en la niebla que a veces cubre mi vida de gris.

No soy un cocodrilo, no me trates así porque te amo y estas lágrimas son de verdad. Era yo que estaba mal, todo me afectaba todo, tu también me afectabas pero era yo,  tenia frío en las ramas, tenía miedo de otro invierno mas. De mis ramas crecían cartas de amor aunque tu no me amabas. Pero yo seguía siendo tuyo,en todo momento para siempre.

Sabias que en los árboles se guardan las almas de los sabios? Te guardo una rosa oculta en mis labios. La magia vibrante que va de acariciar el cielo hasta hundirse en raíz con la tierra, tengo motivos sensoriales para escribirle a los árboles,ellos lo perciben, vi sus almas aunque me hacían creer que era el reflejo de la luz solar y la distorsión de mis ojos.

Solo se trata de despertar los sentidos de respirar hondo y dejarse llevar dejarse volar como una hoja llena de secretos
al viento y respirar hondo y perder el sentido. Los peces pueden vivir con una aurícula y un solo ventrículo con medio corazón al igual que yo .

En la velocidad en la que me muevo, te espero, en el mundo que se vuelve hermoso, que se hace horrible y vuelve a ser bello para nosotros y nunca dejó de ser horrible y violento, pero te amo, como nadie,con la luz esa que me pedías, con las palabras de amor, con los Si  y con los No, con los nadies, los siempres y los nunca… y más.

Siempre más, interminable, el amor. Raro, así, te amo raro, porque no sé amar de otra manera porque eres mi  aire y mi mar, y ya no tengo miedo a nadar ni a volar. Interminable, incapaz de terminarse, se pasea mi amor por ti.

Sin embargo sigo cayendo en trampas…el otro no existe. Será “decisión tuya” y usarás tu cuerpo como te venga en gana. Me lo advirtieron…no busques los besos que te faltan en otros labios, no fluyen del mismo manantial, debes estar muy seguro de tí mismo para entrar en el grupo de los libertinos, debes servir para ello,debes estar preparado para esa  libertad.

En el mundo de los libertinos, todo es instántaneo, buscando que nos satisfagan, que nosotros sólo existimos en tanto somos para ellos funcionales… sí, esto es un declive del nombre del padre, dedicamos muchas horas a nuestro aspecto, necesitamos mirarnos al espejo para ser deseados… Nuestra posición narcisista es lo que todos quieren y nosotros la cultivamos por “amor propio”…

A todo esto, la soledad te parece premeditada? una pérdida de sentido, un vacío hedonista? o es el ejercicio de nuestra libertad?

Pero me niego a ser que ser una criatura más sin corazón, un cazador de la noche, aún no poder evitarlo porque el deseo remojado en alcohol me seduce, no quiero que me muerda el deseo, sin embargo acaba como un vampiro en mi cuello….. Gruñidos feroces, aferrados a la cama perdiendo nuestro propio horizonte, caricias que hacen que nos desvanezcamos entre las sábanas, los oidos mudos de la ciudad hacen que olvidemos nuestros nombres.

Despues de vagabundear  entre la rutina, buscamos la presa, llega la hora de entregarse, de sucumbir a la nocturnidad del ansia. Caprichos de asfixia, de sumisión. Es nuestro momento, nadie mira y todos escuchan el dulce maltrato al corazón entregar nada por nada, un buen pacto que no nos importa en ese momento y después hace daño al alma.

No quiero ser asi…No quiero esto…te quiero a ti…pero es que no te das cuenta? no lo oyes en el aire? no oyes como el viento te lo susurra???? Que todas estas palabras son mi corazón aplastado contra la pantalla de un ordenador para tí??? no ves la sangre? NO LO VES?

MI VIDA TIENE FIEBRE

Te llevo dentro de mí, te llevo muy dentro de mi corazón, tan dentro de mi corazón que en realidad eres parte de mí, te llevo dentro de mí…he intentado tanto no ceder…

Da miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae a pico y que hay que bajar agarrándose con las uñas de las rocas. En esta circunstancia, no se puede sino aconsejar que a cien metros del suelo se suelten las manos.Toda la historia es un imposible, una búsqueda vana y absurda, dolorosa y feliz a la vez, los momentos que tiene, esa forma tan exacta de mostrar el amor, los colores, los sonidos, el tiempo, la soledad en cada uno de ellos y el viaje, los espacios que se multiplican, se reducen, se agrandan, todo es tan puro y hermoso que se hace irreparable.

Me gustaría perder el juicio con una sola condición: tener la certeza de ser un loco jovial, sin problemas ni obsesiones, jocoso durante todo el día. Si estuviese loco no la desearía, dado que tras ella siempre se producen depresiones, o tal vez ya soy un loco deseándola, pero no un loco risueño, sinó un aburrido y apagado…o tal vez un loco bipolar, pendiente de la meteorología de su corazón…de su clima…

Te espero, me duermo, sueño con agujas que apuñalan, y en sueños te veo con claridad. Duermo, detenidos los relojes, dormido el tiempo, porque en el tiempo está el color y porque tus ojos son los dueños de las horas, las que pasan y las que no.

Los locos son apartados de los seres humanos, pero los locos sabemos volar y solo un loco puede adivinar que el cielo es no despegar la mirada de tus ojos y que me acaricies con tus pestañas.  Me corto con mi propio filo, ofreciéndome dolor y mas dolor, pero el dolor físico no calma nada, son solo momentos manotazos de ahogado, el pecho un hueco negro y frío como el fuego, como el sol adentro si que duele, adentro si que quema y congela.

Te confieso que nunca entendí todos mis desordenes y hasta me genera escalofríos recordar como al caer mis lágrimas sobre mi rostro la sal ardía y quemaba, yo tenía una vaga idea de que en mi vida había cosas buenas, pero pesaban mas las malas, los recuerdos oscuros, los tragos amargos,la mascara de la tragedia, eran las caras de la comedia y la tragedia: ¡Se me perdió la comedia! No fue a propósito
soy así, o al menos en ese entonces lo era, un poco trágico, un poco listo y un poco idiota.

Todo eso, avanzaba a pasos agigantados hasta que me sumergí en el mar, el mar que me hizo cicatrizar, dicen que por la sal…Antes solía mojarme los pies a la orilla del Mar Muerto mientras detenía mis ojos en los cadáveres que flotaban a menudo entre gaviotas y vísceras, también cuervos, también mariposas negras todo tan oscuro y pensar que en cuanto te vi me ayudaste tanto a cambiar lo amargo por miel.

Deberé sumergirme de nuevo en el mar para cicatrizar heridas. Una vez más, te miraré desde las sombras, aún sabiendo que eres la miel que curaría mi amargura,  te prestaré mi linterna cuando todo esté oscuro, te seguiré para estar a tu lado cuando lo necesites, aunque tu no me veas…seré tu ángel de la guarda, escucha en silencio, en el aire hay signos por interpretar en el silencio descansan las palabras
que te dije y no diré.

Con el tiempo encontrarás, otras manos en tus sueños, y nunca más pensarás en mí. Y yo no  puedo dejar de nombrarte con cada mirada destinada a las estrellas.  Mis ojos van a estallar y me duelen las sonrisas y me matan las palabras y las canciones! Maldito mundo real! Mi cabeza va a estallar…¡Maldito mundo real!, Mis oídos no soportan el ruido humano no soy capaz de mi y no puedo mas conmigo, y me matan las palabras, las canciones, te extraño demasiado, maldito insomnio que me hizo dormir y no encontrarte,
¡Maldito mundo real!
Quiero escaparme de todos. Quiero ser lo que mas desees

A mi padre.

-Papá ¿tu eres mi amigo, verdad?

- “Claro!

-Papá  ¿sabes lo que acabo de soñar?

-No

-Que viajábamos en un avión de papel y volábamos sobre los tejados y luego sobre el mar. Todo estaba oscuro; sólo las estrellas brillaban, pero yo no tenia miedo porque estaba contigo…¿Tu nunca tienes miedo, papá?

-Claro que lo tengo

-Mucho, mucho,mucho miedo?

-Si, mucho,mucho,mucho miedo

-Yo también. Cuando estábamos en el avión. Bueno entonces no, pero después cuando me he despertado. Entonces he sentido mucho miedo.

-¿Miedo de qué?

-He pensado que a lo mejor no estabas en casa.

-Claro que estoy en casa ¿donde iba a estar si no?

-En el avión. Porque tu continuaste el viaje cuando yo me recliné sobre una estrella. Estuve pensando en tí; todo el tiempio. Tuve que venir a ver si estabas aqui.

-Pues estoy aquí, ¿ves? Ha sido sólo un sueño.

-Pero…¿ hasta cuando estarás aquí papá?

-No mucho.

-¿Por qué no?

-Tú ya sabes por qué…

-No. Somos amigos y los amigos tienen que estar siempre juntos.

-Lo entiendo, pero me tengo que ir.

-Quiero ir contigo!

-Sabes que no puedes, además aquí tienes muy buenos amigos. ¿A que sí?

-Si. Pero sólo tengo un “mejor amigo en todo el mundo”

-¿Soy yo acaso?

-Papá, recuerdas en verano cuando ibamos a la playa o al campo, estabamos siempre juntos.

-Cierto.

-¡Ya podría ser siempre así!

-Pero sabes que no puede ser.

-Abrázame fuerte papá, para que sienta que somos amigos. Papá léeme algo, Sólo un poco.

-Si tuviera tiempo…

-Los relojes son tontos! los amigos no deberían tener relojes. Ni irse nunca.

-Y entonces que crees tú que deberían hacer los amigos?

-Construir casas en los árboles. Subir por escaleras de cuerda. Leer cuentos. Reir. Jugar. Soñar.

-Pero no puedo, tengo que marcharme.

-Volverás a subir al avión de papel?

-Sí

-Me dejas subir contigo?

-No puedes venir, pero cuando sueñes, te dejaré volar conmigo en mi avión de papel y ver las estrellas brillar, y estaremos juntos porque somos los mejores amigos.

 

 

 

 

Y desperté…y todos los relojes del mundo comenzaron a funcionar de nuevo…tengo ganas de volver a soñar contigo papá.

-

La belleza de lo simple

 

Vivo en un ático, en L´Hospitalet de Llobregat, en Barcelona. Ayer vino a visitarme un amigo ya que estoy enfermo, sabiendo que no fumo y que el humo molestaria en mi malestar, salió a fumar a la terraza donde tengo un telescopio que hace tiempo que no uso. Al volver dentro me dijo….-¿para qué quieres el telescopio?…no hay mucho que ver desde aqui!”- . No uso el telescopio para espiar a los vecinos (bueno a veces lo he hecho) ni para observar las no demasiadas espectaculares vistas que tengo, sinó para mirar las estrellas, ya que, aunque no tenga mucha idea, tengo una extraña pasión por la astronomia.

Sin embargo, el paisaje que observo cada día desde mi terraza, a mi me gusta. Traté de verlo con los ojos de mi amigo: una plaza llena de bares y terrazas, unos bloques de pisos, y jovenes practicando skate. Puede que tuviese razón, pero a mi me gusta ese paisaje, sin embargo lo que más me gusta de las vistas de mi piso es el cielo, ya que al vivir en un ático, cuando miro en linea recta al horizonte, es lo que veo: el cielo.

Me gusta mi terraza, me gusta la luz del brillante atardecer o cuando las nubes de algodón dulce flotan en el inmenso azul. Al anochecer, todo se inunda de los colores del crepúsculo y las luces de la ciudad. Cuando mi amigo se marchó, me puse a pensar en nuestras diferencias de concepto. Me pregunté hasque qué punto es cierto el refrán de que “las rosas tienen la belleza que les concede quien las mira”.

Se muy bien que no soy el único en apreciar la natural elegancia de las pequeñas cosas, pero me gustaría saber cuantas personas captan la belleza de las imágenes ordinarias, las consideradas opacas y anodinas. Es fácil ponderar los paisajes sublimes. Sin embargo, cuánta gente considera su ambiente cotidiano gris y piensa que sólo en vacaciones, o en ocasiones igualmente especiales se puede disfrutar de la verdadera belleza.

A mi modo de ver, es esencial apreciar la hermosura del lugar en que vivimos. Eso lo saben bien los grandes pintores. Matisse confesó una vez a un amigo: -”Cultivo alcachofas. Todas las mañanas voy al huerto a contemplarlas. Estudio el juego de luces y sombras en sus hojas y descubro nuevas combinaciones de colores y formas fantásticas. Todo eso me inspira. Luego voy al estudio y me pongo a pintar”-

La capacidad de apreciar la simetría y la gracia, las combinaciones de colores y las cualidades estéticas de los ambientes comunes forma parte de nuestra naturaleza; no es patrimonio de unos pocos escogidos, como los pintores, escritores, músicos y soñadores. Es algo innato en todos nosotros y puede desarrollarse de forma que cualquiera, sin importar lo humilde de su entorno, disfrute de ella sin límite.

Para dar mayor esplendor a nuestras vidas hay que verlo todo con ojos nuevos. Pensar en la belleza, buscarla y llevarla dondequiera que se vaya. El escritor francés Joseph Joubert, decía “No encontraremos poesía (ni cualquier forma de arte) si no llevamos un poco de ella en nosotros mismos“- Todo paisaje ofrece algo, incluso en un día nublado del mes más triste del año.

Cuando estoy cansado, solo o aburrido, o simplemente cuando tengo ganas de experimentar algo estimulante, salgo a mi terraza y miro el cielo, o salgo a pasear o a dar una vuelta en bicicleta por la ciudad. Ir en busca de la belleza es como coleccionar cuadros famosos o joyas de gran valor, sólo que los tesoros intangibles no cuestan más que un poco de uno mismo y nunca nos los pueden arrebatar.

Cuando emprendo esa búsqueda, hallo cosas extraordinarias como el viento recortado en un cielo morado. Un atardecer en mi terraza, se torna en una maravilla de formas y combinaciones que despiertan la imaginación. Incontables imágenes sencillas que, cual diamantes de mil facetas diseminados por el camino, enriquecen la mente y el espíritu.

A medida que vas agudizando la capacidad de observación y de apreciación, se abren panoramas nuevos e inesperados y nuestro mundo jamás vuelve a parecernos opaco, descubrimos la naturaleza artística y la vida nos es más grata cuando contemplames y valoramos verdaderamente la hermosura de lo que nos rodea. Cuando dejamos de considerar corriente un paisaje, cuando describimos un día o un panorama como un espectáculo de belleza, nos convertimos en artistas por derecho propio.

Nunca escribiré un libro, ni pintaré, ni seré un buen fotógrafo ni compondré música, pero el cambio que se opera en mi mente, mi corazón y mi propia vida apreciando la hermosura de lo cotidiano, equivale ni más ni menos que a una obra maestra.

 

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