“¿Por qué todos pasamos la mayor parte de nuestros años soñando con un amor de película?”,una pregunta curiosa que dañaba mi retina mientras la leía. Claramente, esta lejana compañera, autora del mensaje, mostraba una aparente modorra y desesperanza ante lo que le vaticinaba el horóscopo del amor para ella.Cada vez son menos los locos que seguimos en búsqueda de una respuesta para las inmensas inseguridades que colman ese pedazo de carne rostizado y cuarteado que aún algunos nos atrevemos a llamar corazón.
Mas aún hoy, tras varias historias de amores imposibles, decepciones, desengaños, discusiones inútiles, sufrimiento inmerecido… en los últimos días, esta pregunta inicial parece tener cada vez más lógica y rebota con más fuerza en mi cabeza. ¿Qué nos pasa?
¿Por qué cuando sabes que tienes la razón, sigues insitiendo para conversar con ella? ¿Por qué si sabes que no va a cambiar de un día para el otro o que definitivamente no cambiara, te esmeras en echarle en cara todos sus defectos? ¿Por qué si te dicen que ese amor no durará para siempre, tu te esmeras en pensar que nombres podriais ponerles a vuestros hijos?. ¿Por qué si sabes que tienes una sola oportunidad para recuperarla de una vez y para siempre, te esmeras en aprovecharla una y otra vez? ¿Por qué volver a sentir miedo? ¿Por qué sufrir más? ¿Para que perdonar?
Una hipótesis también ronda mi cabeza. Somos animales, somos defectuosos, somos imperfectos, somos inmaduros, somos estúpidos. Bueno algunos más que otros, como los que utilizan a los demás como simples objetos. Somos también seres primitivos, con el sexo descubierto. Seres humanos, pero también seres soñadores, seres que albergan esperanza, seres que más allá de cualquier otro defecto, pueden hacer increíblemente feliz a los demás aunque sea por unas horas, unos días, unos meses, unos años, o quizás para toda la vida. Esa felicidad que podría ser muy bien sinónimo de vivir.
No importa, si es que ya encuentras esa felicidad contigo mismo. Pero es difícil. Cuando precisas consuelo y ese dolor a la altura del ombligo te indica la necesidad de volver a anudar el cordón que ella ha obligado a cortar…incluso disfrazados de bromas los reproches duelen.
Suspiro, suspiro siempre. Desde que me miré en tus ojos me han matado estos profundos suspiros. Suspiro y con dificultad domino mi ardor y todo cuanto hago, leo o escribo…con razón me atormenta si no se me concede lo que sin pausa anhelo. De la pesadilla que me asalta no se donde esconderme. Toda la noche me da vueltas y me sacude al borde de la cama. Temo que el corazón se me funda si esto sigue.
Creía saber tanto y del amor…y en cambio sé tan poco! no puedo abstenerme de amar a quien no me da beneficios…soy un completo idiota! Me quitó el corazón se fue y no me dejó más que dolor y un trozo de corazón anhelante
Tal ve todo se deba a que ya no creemos en el infierno, o a que todos nos prometieron un paraiso en la tierra y lo que al final hemos conseguido no merece ser comparado con él. Tal vez alguien nos la ha jugado.
Cadáveres de botellas que exigen ser barridas con el pie flotan junto a mí en una putrefacta atmósfera de tristeza, como el protagonista de Dagón de Lovecraft temo dejar de existir cuando llegue la noche, pero no será un monstruo marino quien aceche tras mi puerta, sinó uno más terrible: el dolor.
Y al estirar el cuello y mirar el cielo…vi que ese cielo se desvanecia…cierro puertas y ventanas para que no entre el dolor, pero es demasiado tarde, ya se ha quedado a vivir conmigo.




